Instalar placas solares en un bloque de pisos: mayorías y requisitos
Publicado el 25 de agosto de 2026 · 3 min de lectura · Actualizado el 26 de septiembre de 2026
Por autoconsumoclaro.es · Cómo elaboramos el contenido

Instalar placas solares en el tejado de un edificio de vecinos pasa primero por la junta de propietarios, no por el instalador. Estos son los pasos, en orden. Si todavía estás valorando qué opciones tienes, empieza por placas solares en un piso: las opciones reales.
Paso 1: comprobar la mayoría necesaria
El artículo 17 de la Ley de Propiedad Horizontal facilita las instalaciones de renovables frente a otras obras de la comunidad. Según su texto vigente, hay dos vías:
- Un tercio de los propietarios que representen un tercio de las cuotas puede aprobar, a petición de cualquier propietario, la instalación de sistemas comunes o privativos de aprovechamiento de energías renovables. Pero en ese caso la comunidad no puede cobrar el coste de la instalación ni su mantenimiento a quienes no votaron expresamente a favor. Si más adelante quieren sumarse, pueden hacerlo pagando la parte que les habría correspondido, actualizada con el interés legal.
- Mayoría simple de propietarios que represente la mayoría simple de las cuotas para implantar fuentes de energía renovable de uso común (y para pedir ayudas o financiación para ello), siempre que la cuota que se repercuta cada año, descontadas ayudas y financiación, no supere doce mensualidades ordinarias de gastos comunes. En este caso el coste se reparte como gasto general entre todos, también entre quienes votaron en contra.
Qué vía encaja depende de si la instalación es de uso común o solo para los vecinos que participan, y de cómo se financie. Confírmalo con la administración de fincas antes de convocar la junta.
Paso 2: llevar un estudio técnico a la junta, no solo la idea
Antes de votar, la comunidad debería disponer de un estudio que indique al menos:
- Potencia instalable en el tejado disponible.
- Producción estimada y ahorro esperado por vivienda.
- Coeficientes de reparto propuestos entre los vecinos que quieran participar.
- Presupuesto y forma de financiación (fondo de reserva, derrama, cuotas), y qué deducciones fiscales podrían aplicar los vecinos: en 2026 existe una deducción estatal del 20 % para propietarios de viviendas en edificios residenciales donde se instala autoconsumo, que explicamos en fiscalidad del autoconsumo.
Votar sin estos datos suele derivar en discusiones interminables en juntas posteriores sobre “quién paga qué”.
Paso 3: decidir quién participa
No todos los vecinos tienen que sumarse al autoconsumo colectivo (ver cómo se reparte la energía). Es habitual que la instalación se dimensione solo para las viviendas interesadas, y que el resto quede al margen sin coste ni beneficio.
Paso 4: aprobar en junta y dejarlo por escrito en acta
El acuerdo debe reflejarse en el acta de la junta, especificando quién participa, el coeficiente de reparto de cada vivienda y cómo se financia la instalación. Además del acta, la normativa de autoconsumo exige un acuerdo de reparto firmado por todos los participantes, que cada uno comunica a la distribuidora directamente o a través de su comercializadora. Conviene prever también quién hará de representante o gestor de la instalación.
Paso 5: contratar instalador y tramitar con la distribuidora
A partir de aquí el proceso técnico es similar al de una instalación individual (proyecto o memoria técnica según potencia, boletín eléctrico, registro y CAU), con dos particularidades: hay que declarar los coeficientes de reparto de cada punto de suministro participante, y la instalación se conecta en zonas comunes, no a la red interior de ningún vecino. Los trámites generales se explican en cómo legalizar una instalación solar.
Un obstáculo habitual: vecinos que no quieren participar pero tampoco ceder el tejado
Aunque las mayorías para aprobar la instalación en sí sean reducidas, en la práctica el mayor obstáculo suele ser el debate sobre el uso de un elemento común (el tejado) para beneficio de solo una parte de los propietarios. Llevar cifras claras de ahorro y un reparto de costes justo a la junta reduce mucho esta fricción, más que cualquier argumento medioambiental genérico. Conviene también dejar previsto en el acuerdo qué pasa si un vecino deja de pagar su parte, para no improvisar después.